lunes, 24 de noviembre de 2008

Hartismo

Ya sé que es darles publicidad y no lo merecen, pero no puedo resistirme a dejar constancia aquí de la patochada de estos resentidos. En este país poner a parir el arte contemporáneo resulta casi tan fácil como poner a parir el nacionalismo: incluso la prensa seria da cobertura a todo payaso que se anime a decir cualquier parida siempre que sea en contra.

9 comentarios:

CARLOS AGUILERA dijo...

Me ha sorprendido no encontrar a Moragas entre sus fundadores.

Gavito dijo...

En mi humilde opinión estos manifiestos forman parte del caldo de cultivo de lo que ellos llaman "Vanguardia". Sin gente como ésta, sin personas que se sientan insultadas, el Arte Contemporáneo perdería parte de su esencia. Gente así de básica, que habla de "la belleza" y "lo feo", y que valora la calidad de las ideas por el número de personas que las aprecian (no de manera inversamente proporcional) forma parte del deporte que practican los artistas contemporáneos, sirven de frontón. Creo...

rubén dijo...

No sé si es un fenómeno exclusivo del mundo del arte. He estado pensando y creo que se trata de los autoproclamados "visionarios" que periódicamente sale cuestionando algo que la gente ya tenía más o menos asumido (lo que comúnmente se conoce como reaccionarios). El cuento favorito de los reaccinarios es el del traje del emperador; siempre son ellos los más listos que van a desenmascarar a todos los timadores que tienen a la sociedad sometida: los artistas, los nacionalistas, las feministas...

Gavito dijo...

Es un fenómeno equivalente al de esos ingeniosos periodistas que nos vienen a contar que los vinos que superan un determinado precio sólo venden humo. Éstos también creen estar descubriendo"nos" el Mediterráneo.

rubén dijo...

Sí, cierto, y con los "cocineros estrella" igual: otro blanco frecuente de los conservadores.

mariano dijo...

Lo que sí es una patochada,y también muy frecuente, amigos SINDÚBIDAS, es relacionar como haceis el conservadurismo con nuestro manifiesto, que obviamente ni habeis leido.
¿Porqué abrazar sin fisuras todo lo que se proclame contemporáneo es "progresista" y cuestionarse las cosas es "conservador"..yo creo que es al revés. No hay nada más conservador y más rancio que el conformismo ante los dogmas icontestables del arte "moderno".
Y no hay nada más "básico" que tragarse todos los dogmas para ser admitido en el club al que vosotros, aun así, dudo que pertenezcais.
Mezclais gratuitamente nuestro manifiesto y su repulsa al artisteo con una supuesto ataque al feminismo y al nacionalismo que sólo aparece en vuestros delirios.
Vosotros sí que sois visionarios. Insisto, leeros el manifiesto. Probablamente será lo más largo que hayais leido en vuestra vida, pero merecerá la pena, creedme.
Tened esperanza. Hasta la imbecilidad más terca se cura leyendo un poco. En cambio, ir al CGAC no os la va a curar.

Anxova dijo...

Visto el post que provocó la respuesta de Mariano y que a su vez provocó el nuevo post tuyo de respuesta a su respuesta veo que no andaba desencaminado: buscáis seguramente algo de tráfico para este blog a cuenta nuestra. En estos días habéis pasado de 124 a 300 visitas gracias a habernos atraído aquí.

Francamente creo que he desperdiciado mi tiempo intentando razonar con alguien que calificó alegremente de "patochada" al manifiesto hartista y de "resentidos" a los hartistas, además de llamarnos "payasos" y otras lindezas.

Demuestras, Rubén, tú y tus amiguitos, no estar a la altura, ni por educación ni por cultura, y no me gusta gastar mi tiempo en lo que no vale la pena. Por mi parte, pues, dudo que siga visitando este "non hai dúbida".

Rubén dijo...

Si todavía dudas sobre si volver a visitarnos o no será porque algo, en el fondo, te retiene aquí. Lamento tu enfado por mis calificativos "patochada" (vuestro panfleto), o "resentidos" (vosotros, artísticamente). Con lo de "payasos" no estaba pensando en vosotros (por lo menos cuando lo escribí), aunque entiendo que, en el contexto de la frase, os dieseis por aludidos. En cualquier caso no tengo ningún problema en pedir disculpas a todo el que se haya podido sentir tan insultado como para abandonar con cajas destempladas una discusión que, a mí por lo menos, me estaba resultando curiosona. Por cierto, hay quien afortunadamente no ha llegado a tal extremo. Me refiero a tu amigo íntimo Mariano, que en un gesto de tolerancia que le honra ha seguido debatiendo después de leer las que a ti te parecen ofensas terribles, quiero suponer que porque le interesaba más avanzar en la conversación. Veo que no sólo eres peor artista que él sino también peor tertuliano.

Mis respuestas sobre arte, en el otro post.

Anxova dijo...

Ya lo he dicho antes, tu juicio sobre arte no me interesa demasiado.

Evidentemente tengo mis dudas en si debo o no rebajarme a volver aquí, porque francamente siento que me rebajo a intentar explicar cosas que a mí me importan a quienes no les importan en absoluto, aunque desde vuestra posición snob quizá creáis que sí.

Yo desde luego no estaría orgulloso de utilizar ese tonillo de "señorito" del que hacéis gala.

Si entiendes tertuliano en el sentido que últimamente se utiliza en televisión, está claro que sois unos tertulianos cojonudos, pero ni Mariano ni yo seguiremos demasiado tiempo jugando a tirar la piedra y esconder la mano, creo yo. Porque aunque ahora él os haya dedicado atención (al fin y al cabo tu post menciona su nombre) tampoco gusta de echar perlas a los cerdos, no sé si me entiendes.

Convendrás conmigo que habiendo conocido este blog en el post sobre Mariano -que está más elaborado, que al menos se puede discutir- encontrar de repente esta inmundicia de post en la que tus "argumentos" son sutiles como el papel de lija, decepciona y cabrea. Me he sentido engañado. Si te ha enfadado que me enfade lo siento, pues a mí no me importa disculparme, mi ego no se ve mancillado por ello, como parece que sí el tuyo.

Pero en cualquier caso me parece sintomático que te agarres ufano a mi cabreo en este post y dejes sin contestar los argumentos que he explicado en el otro post. Debe haber sido un alivio creer que te librabas de mí, saber que podrías evitar razonar gracias a una gresca que sólo tú y tus amiguitos estáis alentando.

Es un placer.