martes, 24 de mayo de 2011

Carlos Aguilera, nuevo aficionado del Barça

Sandro Rosell presenta a Carlos Aguilera como nuevo aficionado culé. EFE

El aficionado del Atlético de Madrid, Carlos Aguilera, rompió su relación con la entidad colchonera tras 21 años de apoyo incondicional.

El aficionado hizo esta mañana oficial su decisión de desvincularse del club madrileño e inmediatamente fue presentado ante los medios barceloneses como en su nueva condición de aficionado culé.

Carlos Aguilera que como hincha colchonero vivió grandes victorias del Atleti como las Copas del Rey de 1991 y 1992, el doblete de la temporada 1995/96 o las recientes Europa League y Supercopa de Europa también había estado al lado de su equipo en los malos momentos, como en el descenso de la temporada 1999/00 y el consecuente tránsito del Atlético de Madrid por la segunda división.


"Han sido mucho años, no todos buenos, la verdad", explicó Aguilera, "he sentido la necesidad de dar un paso adelante en mi carrera como aficionado de fútbol. En el Barça aspiro a nuevos retos".


Cuestionado por su fidelidad a los colores rojiblancos, Carlos respondió que "el Atleti no me debe nada y yo tampoco le debo nada al Atleti, creo que los dos nos beneficiaremos de mi marcha".


El aficionado, de 31 años, que ha firmado un contrato indefinido con el FC Barcelona, preguntado por los motivos que le llevaron a aceptar la oferta blaugrana, Aguilera dijo que "aunque recibí ofertas de varios equipos extranjeros, en mi cabeza siempre estuvo el Barça". Carlos Aguilera nombró a Johan Cruyff y Josep Guardiola como dos referentes fundamentales en su formación como aficionado al fútbol. "Crecí viendo jugar al Dream Team en los noventa, para mí el Barça siempre fue una referencia de buen fútbol".


El Atlético de Madrid no ha hecho declaraciones sobre el movimiento del aficionado. Aguilera no quiso entrar en polémicas y rehusó hablar sobre los dirigentes del club, pero desde el entorno del aficionado se comenta que su flamante fichaje por el Barcelona es consecuencia de su malestar con las recientes decisiones del área deportiva del club. Hay quien dice incluso que nunca terminó de digerir la marcha de Fernando Torres pero la mayoría insiste en la reciente despedida de Agüero como la gota que colmó el vaso de su paciencia.

martes, 15 de diciembre de 2009

¿La noche me confunde o me aclara las ideas?


–¿Sabe entonces quién le agredió?

–Desde el principio pensé que era alguien a quien le caía mal. Por mis ideas me insultan mucho por la calle y pueden haber sido moros, antifascistas o gente normal del cine o de la SGAE.

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lunes, 2 de noviembre de 2009

Identidad Nacional

La Libertad guiando al pueblo (francés)

¿Cuántos de esos lugares horriblemente nacionalistas, separatistas, insolidarios e irracionales tienen un Ministerio de la Identidad Nacional? Algunos pensarán que son cosas de Sarkozy. Yo creo que hay que ver la de tonterías que nos han contado sobre la France, pero sobre todo, las que no nos han contado, especialmente de 1789 en adelante.

lunes, 24 de agosto de 2009

El otro Larsson


Empujado por la curiosidad que le asalta a uno cuando ve que uno de cada dos libros que están leyendo los pasajeros del transporte público son el mismo (y por una curiosa apreciación de un amigo), decidí leer el best-seller Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson, Destino).

Al igual que Tanaka Ken, no esperaba nada; mi curiosidad se centraba únicamente en descubrir cuál era motivo que había empujado a tanta gente (ahora que yo iba a engordar esa lista) a leer ese libro en concreto.

Empecemos por reconocer rápidamente que, tras haberla leído, las razones que han llevado al éxito a la novela siguen siendo desconocidas para mí. La opinión que he oído repetida más veces entre amigos que la habían leído (o que se disponían a hacerlo) era que estaba bien escrita “a pesar de ser un best-seller”. Es cierto que hay libros que le ponen a uno los pelos de punta, otros que escasamente sirven para sostener tablones e incluso los hay que uno quisiera emplearlos de forma contundente contra su escritor (o mejor, a su editor). Los hombres… no entra dentro de esa categoría, del mismo modo que no es un libro que esté bien escrito. Porque si por escribir bien entendemos hacerlo correctamente, hasta ahí el traductor del original no ha descuidado su ortografía ni su sintaxis, mas cuando decimos “bien escrito” refiriéndonos a una novela (y los best-sellers lo son en no menor medida que cualquiera otra) lo hacemos en términos literarios. Y ahí no puedo estar de acuerdo: 665 páginas de logorrea sin una mala elipsis o un sobrentendido para alegrarnos un poco no justifican esa consideración.

Otra cosa hubiera sido que el libro fuese vulgar pero estuviera repleto de situaciones y personajes sorprendentes. Pero de nuevo no es así. Todo parece sacado de fórmulas vistas mil veces en las películas de (o con) psicópatas (en ese sentido imagino que la adaptación cinematográfica debió resultarles particularmente sencilla a sus guionistas) con el añadido de que todos los personajes que son “buenos” -y hay muy pocas comillas que poner en lo referente a la condición de buenos o malos de los personajes de la trama- se entienden a la perfección y enseguida se llevan bien. Luego viene el tema del sexo, naturalmente, el motivo que impulsa la violencia. No estamos frente a los tabúes de hace 100 años, pues el protagonista comparte mujer y la protagonista es medio lesbiana (“nunca le dedicó tiempo a reflexionar si era hetero, homo o, incluso, bisexual”), pero estos aparecen convenientemente sustituidos por el sadismo y el incesto.

Tal vez haya algo original en el personaje de Lisbeth Salander. Lo que pasa es que si vas a poner de protagonista a un personaje que es autista a tiempo parcial tendría más gracia que le hubieses dado la voz a ella en lugar de tener al narrador omnisciente explicando constantemente de qué manera la ve todo el mundo.

Todo sea dicho, si Larsson hubiera seguido mi consejo no habría vendido ni la cuarta parte de lo que ha vendido.

Visto lo visto, para mí, Larsson sigue habiendo sólo uno, Henrik.

martes, 14 de julio de 2009

Biografía, que algo queda


Es difícil saber con qué chorrada quedarse: se puede elegir entre el retrato de Bobby Neuwirth y el clásico "ponle una peluca y una muñeca loca y ya tienes a Andy Warhol"; yo destacaría el ridículo remedo de Velvet Underground (y la Exploding Plastic Inevitable).





Pero, sin duda, lo mejor es el encuentro entre Andy Memento y Darth Vader Dylan en la Factory. Quita el hipo, advierto.




Así las cosas, la reacción de Lou Reed no resulta extraña.

miércoles, 1 de julio de 2009

Por si no lo habíais pillado

Es una lástima que una decisión de post-producción arruine la mejor idea de dirección que contiene The Wrestler: la analogía que se traza en los sucesivas saltos al ruedo de los protagonistas (con la cámara siguiéndoles a su espalda).
Los instantes previos a la actuación de Mickey Rourke se equiparan a los de Marisa Tomei y –finalmente- al recorrido que realiza el protagonista antes de salir a despachar como dependiente de una charcutería. Alguien debió de pensar que la cosa no estaba clara y subrayó ese último con el sonido extradiegético de una multitud expectante. Una pena.

viernes, 22 de mayo de 2009